domingo, 16 de febrero de 2025

POSIT

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Hace 10 años realice varias entrevistas a artistas de Córdoba, principalmente. Les invitaba a revisar su archivo en un repaso por su obra completa. Son videos de una época pasada, en formato apaisado y no vertical como es en la actualidad. Los artistas también se sienten antiguos, la mayoría no soporta verse 10 años atrás, es incómodo, como escuchar la propia voz en una grabación. 

El curador, Nicolas Balangero, propuso, inspirado por “La Flor” de Mariano Llinas, trabajar en las entrevistas con intervenciones extra diegéticas. En el cine, lo extradiegético se refiere a todo aquello que no forma parte del mundo de la historia que se cuenta —es decir, lo que no pertenece al universo narrativo de los personajes. Las intervenciones extra diegéticas corresponden a Catamarca. 


ENTREVISTAS


Ana Volonte 

Guillermina Bustos 

Gerardo Oberto 

Julia Tamagnini 

Lucas Di Pascuale 

Nicolas Balangero 

Luciano Burba 

Maron Barberis 

Martin Carrizo

Iván Ferreira 

Inés Miserendino 

Marisol San Jorge 

Lucas Desposito

Manuel Coll 

Elian Chali 

Manuel molina 


MIXTOS Eugenia G. Mussano, Mariana Pavan, Indira Montoya, Sofia Sartori, Las hijas de Israel, Juan Der Hairabedian

FORÁNEOS 1 Leopoldo Estol, Pablo Boffelli

FORÁNEOS 2 Hernán Camoletto, Mónica Fessel

ESPACIOS Un muro, Rojo, RT6

REPETIDOS 1 Julia Romano, Manuel Pascual, Carla Monguilner, Florencia Walter, Verónica Molas, Cuqui, Diego Galíndez, Eva Finquelstein

REPETIDOS 2 Raúl Flores, Catalina Urtubey, Horacio French, Sheila O’Connor


CATAMARCA

Belkis Scolamieri

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Correspondencia (Texto del curador Nicolas Balangero)

 

Catamarca, 3 de abril de 2023

Entre documentales, entrevistas e introducciones al proyecto, Posit se compone de treinta videos que suman un total de 20 horas, 16 minutos y 9 segundos. Eva Ana Finquelstein los publicó recientemente en un blog que lleva su propio nombre, pero lo que ahora me interesa subrayar es que editó además siete videos Epistolares, que le hubieran agregado al proyecto 2 horas, 10 minutos y 14 segundos más. Estos siete, que el público general no puede ver, son los que vuelvo a ver.

El principio del primero muestra una pantalla de computadora y una larga cadena de mails mientras se escucha lo siguiente: “Querido Nico. Decidí que los informes de progresos ya no serán escritos. Desde ahora van a ser en formato video y se integrarán a la obra, como parte de dar cuenta de su propia construcción. Siempre me ha gustado mucho el género epistolar y las largas conversaciones sostenidas en el tiempo”.

Voy a resumir cómo es que llegamos a ese comunicado. Años atrás, durante varios meses, Finquelstein –siempre cámara en mano– había entrevistado a algunos de sus colegas artistas, la mayoría de su misma generación, la mayoría de Córdoba, la ciudad donde ella vivía. Después se mudó a Catamarca. Cuando volvió a ver lo que había filmado no supo qué forma darle, quizás por ser un material demasiado vasto, o por estar viviendo en otra ciudad, o porque habían pasado los años y ya era otra época. O por una combinación de todo eso. Lo cierto es que sintió necesidad de un interlocutor con quien pensar estos problemas y entonces recurrió a uno de sus entrevistados. El afortunado resulté ser yo.

Acepté la invitación y desde Córdoba, vía mail, fui haciendo sugerencias que ella invariablemente elogiaba. Después, invariablemente, por la misma vía me avisaba que había hecho algo bastante distinto. Y no es que no se diera cuenta: buscaba desviarse. No debería haberme sorprendido entonces cuando llegó aquella primera videocarta, en la que me informaba del repentino salto al video que yo ya estaba presenciando, después leía largo rato cartas entre personas vinculadas al campo del arte, y cerraba con el “Te quiere, F” que mantendría luego en cada despedida.

De mis respuestas posteriores, sólo recuerdo que se mantuvieron fieles al teclado. Y si he olvidado su contenido, supongo que se debe a que ya no tuvieron incidencia en lo que Finquelstein haría desde entonces.

 

Catamarca, 15 de abril de 2023

Escuchemos el comienzo de la segunda videocarta, donde me cuenta cosas sobre una especie de documental que acopló a las entrevistas bajo el título de Catamarca. “Catamarca es un destilado de Mum & dother, que fue mi respuesta a una invitación de Manuel Molina. Manuel tenía un proyecto en el que les daba un cartel con el logo de Facebook a distintas personas para que lo intervengan. El resultado final es la foto de cada persona sosteniendo el cartel intervenido. El siguiente paso fue hacer carteles con el logo de YouTube para replicar la operación, esta vez con resultado en video. El video tenía que durar 5 segundos y mi respuesta fue una serie de videos que terminó siendo un archivo infinito, el registro de tres generaciones: abuela, madre e hija”.

Hablar del documental lleva a Finquelstein a mencionar otro proyecto suyo, Mum & dother, del que hay material en el mismo blog; y dos proyectos de Molina, a quien podemos escuchar en una de las entrevistas de Posit. Así, en Posit una cosa lleva a otra, y esa otra puede llevar a otra y a otra, y todas son cosas complejas que requieren más que un poco de atención. El proyecto es desbordante y debo admitir que, aunque no era mi propósito, exacerbé esa característica con mis sugerencias. La voz en la videocarta me lo confirma de este modo: “Tu idea era, como la de Manuel, más minimalista: intercalar en cada entrevista escenas breves de Catamarca, como parpadeos que arrojaran visiones de un mundo ajeno al espacio-tiempo de la entrevista. Mi respuesta fue una serie de videos que terminó siendo un archivo infinito…”.

El símil de los parpadeos, que no es mío, resulta muy útil para explicar lo que planteé al principio de la correspondencia, inmediatamente después de aceptar la invitación de Finquelstein. Para mí era clave que Posit no escondiera su cambio de ciudad ni la década transcurrida entre la filmación y la publicación de las entrevistas. A mitad de esa década había irrumpido la pandemia y los videos de entrevistas a artistas proliferaron. Posit, para mí, no debía ser solamente entrevistas sino también la historia del proyecto. Y para narrar esa historia había que construir un narrador.

 

Catamarca, 12 de junio de 2023

“Querido Nico. Terminada la edición de los capítulos de Catamarca, la idea era pasar a la organización de las entrevistas según la estructura que propusiste… cuando encontré esta inteligencia artificial que genera imágenes y decidí probar si me servía para hacer los intertítulos”. Bien, lo de los intertítulos era parte del plan para construir la figura de un narrador. Pero si Finquelstein empezaba siguiendo mis sugerencias, enseguida se desviaba otra vez. Era la época en que las IA generativas de imágenes se volvían accesibles para cualquiera que anduviera dando vueltas por internet y ella no opondría ninguna resistencia. Maravillada, en esta tercera videocarta, me cuenta cómo funciona el programa y me muestra muchas, muchas, imágenes resultantes de ese proceso. Pumas y jaguares con pósits pegados en la frente, robots que pintan a la manera tradicional entre bastidores y atriles, árboles de los que salen brazos humanos con relojes pulsera. Ese tipo de cosas.

En su momento le presté absoluta atención y se me contagió cierto entusiasmo, y ahora que lo vuelvo a ver me produce una molestia que, creo, no se debe sólo a la pérdida de novedad. Hay un motivo difícil de dilucidar, pero que tiene otro efecto muy claro: me recuerda que, cuando todavía tecleaba sus informes, Finquelstein me contó la reacción de los artistas al verse en las entrevistas. “La mayoría no se reconocen en quienes eran, quieren borrar dichos, enmendar expresiones, editarse como quien edita su foto en Photoshop”… Ya metido en el recuerdo, me pregunto si esos artistas no querrán, dentro de unos años, eliminar lo que están diciendo ahora. Me pregunto qué pensará, en ese futuro, Finquelstein de Posit. Y yo de lo que estoy escribiendo.

Y todo esto me recuerda lo que César Aira escribió en Cumpleaños sobre una novelita de Wells traducida como Una historia de los tiempos por venir: “A medida que la leía me daba cuenta de que mi interés hincaba el diente, de un modo bastante pueril, en el hallazgo de los errores que había cometido el autor al imaginar un futuro de doscientos años después; hoy estamos a mitad de camino y ya se ha hecho patente que se equivocó en todo. […] Aun después de asimilar y superar el sentimiento de injustificada superioridad que nos produce comprobar sus errores, tendemos a pensar que nosotros no nos equivocaríamos de modo tan palmario: después de todo, lo tuvimos a Wells, y a todos los demás, para aprender de sus errores. Y sin embargo, no. El disparo volvería a errar al blanco; en esta materia no hay aprendizaje que valga, porque se aprende en el tiempo, y aquí se trata del tiempo”.

 

Catamarca, 22 de agosto de 2023

“Querido Nico. ¿Qué opinás sobre incluir otra serie de videos en Posit, sobre crítica de arte?”. Resulta que a Finquelstein le habían regalado el libro de un crítico porteño y le vinieron ganas de hacer un video a partir de cada uno de sus capítulos. Era como si quisiera que Posit no se acabara nunca: a las entrevistas que en principio iban ser el único componente del proyecto (que no era poco) le había sumado Catamarca, ya editada, Epistolares, en proceso, y ahora, encima, quería agregar esto de la crítica de arte, cuya prueba piloto ya venía incluida en la videocarta 4. Supuse que ya nada la detendría. Pero al finalizar el piloto agregó: “Bueno, no sé qué pensarás vos. Yo siento que este experimento ha resultado un poco forzado; no estoy tan entusiasmada como al principio de continuarlo. A menos que vos digas lo contrario, queda como parte del proceso de las cosas que no fueron”.

Si bien no recuerdo mi respuesta, estoy seguro de no haber alentado el desarrollo de la serie en cuestión. Pero ahora que pienso, ¿no habría sido mejor que Posit siguiera expandiéndose? En una entrevista que le hicieron a ella en 2018, cuando ya estaba en Catamarca, Finquelstein dijo: “En el arte se tiende a dejar las obras peladas, limpias de todo, se piensa que menos es más y que lo que ‘sobra’ hace ruido. Por el contrario, pienso que esas obras son cadáveres mutilados, puntas de iceberg. Lo rico es lo que se pierde, y lo que queda es lo comercializable, lo que el mercado puede asimilar”. También contó que, en su afán de que nada quede afuera, filmaba continuamente. “Durante muchos años la PC fue mi prótesis, una extensión del cuerpo, como lo es el celular para la gente hoy en día, Lo mismo la cámara. Yo no miraba: filmaba, y editaba mentalmente mientras tanto, durante. Pensaba en modo Adobe Premiere, pensaba en GIF, pensaba en Photoshop, le confiaba mis recuerdos no a mi propia memoria sino a la de mi PC”. Unos años después, en uno de los episodios de Catamarca, preguntó: “¿Pican los recuerdos perdidos como pican los miembros amputados?”.

La idea de la serie sobre crítica de arte no prosperó. El público iba a poder ver el episodio piloto incluido en la videocarta; pero como dije al principio, las videocartas de Epistolares no fueron publicadas.

¿Pican las obras perdidas y los proyectos abortados? Yo siento que sí. Si no, no estaría escribiendo esto.

 

Catamarca, 29 de agosto de 2023l

“Querido Nico, te traigo otra pregunta. ¿Posit no se estará convirtiendo en una inmensa digresión alrededor de un objeto del que sólo veremos su silueta a lo lejos?”. En concreto, la quinta videocarta venía a pedirme ayuda en la confección de un gráfico representativo de Posit. Finquelstein ya había empezado y me mostraba los avances: el dibujo de un esqueleto de animal, un cuadrúpedo, cola larga, y flechitas que conectaban los distintos huesos con palabras que indicaban partes del proyecto.Pensé primero en una osamenta de vaca, como esas que vemos en las historietas y películas del desierto. Después me acordé de la pantera que usé para los intertítulos”, me decía.

Me pareció un acierto buscar la forma de Posit entre las formas del reino animal, más específicamente en un esqueleto, que es lo que suele desvelar la muerte, y no en la silueta de una masa de músculos y pelos. Más tarde, Finquelstein me explicaba qué es la propiocepción (“algo así como la capacidad que tiene el cerebro de saber a cada momento dónde están las diversas partes del cuerpo”), y que con ese término ella se refería a la obra que da cuenta de sí misma, a la obra que no esconde su estructura ni su proceso de producción. Finalmente, se ponía a hablar de artistas que han producido obras así. De los cineastas destacaba a Lars von Trier, Jean-Luc Godard y Mariano Llinás; de los escritores, a Edgar Allan Poe, Georges Perec y Raymond Roussel.

A mí se me ocurre traer de nuevo a Aira, o al menos creo que fue él quien definió al monstruo como la coincidencia de individuo y especie. Aira o quien fuera, decía, según mi memoria, que si una especie cuenta con un único individuo entonces aparece un monstruo. Ahora, demasiado tarde, se me ocurre que eso es lo que necesitábamos para Posit: un monstruo. El esqueleto de un monstruo.

 

Catamarca, 8 de marzo de 2024 y 29 de abril de 2024

No creo que Finquelstein haya previsto que estas iban a ser las últimas dos videocartas que me enviaría. Lo que sí tenía muy calculado es que las dedicaría a comentar películas de Mariano Llinás. “La primera, es decir, esta, es sobre cosas que voy a chorear de sus películas para aplicar a mis entrevistas, o al menos intentarlo”, dice. Y mientras muestra escenas de La flor, Historias extraordinarias y Balnearios, enumera los recursos a robar: la recurrencia del cuaderno en pantalla, el paso de un plano de realidad a otro, la voz en off narrando sobre fotos o sobre un personaje muteado…

La segunda videocarta sobre Llinás es la más extensa de todas, pero no porque Finquelstein hable más que en otras. Tras el “Querido Nico” de rigor, me cuenta que esta vez armó “una colección de momentos memorables por distintos motivos”, y, efectivamente, a continuación se limita a reproducir escenas de las películas, aunque por su extensión algunas no sé si caben en la definición de la palabra “momento”. Cito el parlamento más largo de Finquelstein, donde conecta al director con Kafka. “Cuando veo las películas de Llinás a veces me siento de nuevo ante El proceso o La muralla china… Seres ínfimos sumergidos en el aplastante mecanismo de la burocracia, sin ver nunca el plan completo, la muralla completa, ciegos ante los designios de La Dirección. ¿Qué otra cosa sino es, por ejemplo, la espía de un mundo que ya no existe recorriendo el infinito desierto helado, llevando un cometido que nunca cometerá?”.

Mi mayor aporte a Posit quizás sea haber señalado a Llinás como posible referente para el proyecto. Extrañamente, Finquelstein no había tenido noticias de su existencia hasta que se lo nombré por primera vez.

 

Córdoba, 20 de junio de 2025

Querida Eva. Disculpá la demora. Me invitaste a escribir una presentación para Posit y no pude hacerlo de inmediato. Pasados un par de meses ya me había enfriado y no sabía cómo reconectar con el proyecto. Quizás lo mejor hubiera sido ver de nuevo todos los videos y volver a leer todos los mails que nos enviamos, pero eso habría significado una demora mucho mayor. Lo que se me ocurrió, como verás, es repasar todo Posit desde una de sus partes, más precisamente desde la parte que descartaste, o sea, la serie de cartas en formato video que solías llamar Epistolares.

Por cierto, debo decir que me sorprendió la exclusión de todas esas videocartas. Sobre todo, me sorprendió uno de los motivos por los que decidiste excluirlas: “muy encriptadas entre vos y yo”… ¿Muy encriptadas entre vos y yo? ¿Cómo es eso, si está claro que no iban dirigidas a mí? Es decir, sí, me las enviaste a mí, pero se trataba de piezas artísticas que luego podría ver cualquier persona. Desde el principio me aclaraste que las ibas a publicar, lo cual convertía el “Querido Nico” del comienzo de cada video en un elemento puramente retórico.

Ahora yo uso un recurso similar, por eso te nombro a vos y algunas de las cosas que cuento ya las sabés. Se las cuento a alguien más. Intento que no resulte algo muy encriptado entre vos y yo, pero no sé.

Quizás esperabas otra cosa de mí… Como sea, gracias de nuevo por invitarme. Ha sido un honor y un placer acompañarte en esta aventura. Espero algún día ver de nuevo todo Posit, pero de un modo que no pude hacer hasta hoy: como un espectador más. Como si fuera otro, uno de esos otros a quienes yo creía que enviabas las videocartas mientras simulabas hablarme a mí.

Te quiere, B.

P.D.: ¿Leíste la Correspondencia con Bruce Nauman de Martín Legón, que publicaron las chicas de Unidad Básica?

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