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Hace 10 años realice varias entrevistas a artistas de Córdoba, principalmente. Les invitaba a revisar su archivo en un repaso por su obra completa. Son videos de una época pasada, en formato apaisado y no vertical como es en la actualidad. Los artistas también se sienten antiguos, la mayoría no soporta verse 10 años atrás, es incómodo, como escuchar la propia voz en una grabación.
El curador, Nicolas Balangero, propuso, inspirado por “La Flor” de Mariano Llinas, trabajar en las entrevistas con intervenciones extra diegéticas. En el cine, lo extradiegético se refiere a todo aquello que no forma parte del mundo de la historia que se cuenta —es decir, lo que no pertenece al universo narrativo de los personajes. Las intervenciones extra diegéticas corresponden a Catamarca.
ENTREVISTAS
Ana Volonte
Guillermina Bustos
Gerardo Oberto
Julia Tamagnini
Lucas Di Pascuale
Nicolas Balangero
Luciano Burba
Maron Barberis
Martin Carrizo
Iván Ferreira
Inés Miserendino
Marisol San Jorge
Lucas Desposito
Manuel Coll
Elian Chali
Manuel molina
MIXTOS Eugenia G. Mussano, Mariana Pavan, Indira Montoya, Sofia Sartori, Las hijas de Israel, Juan Der Hairabedian
FORÁNEOS 1 Leopoldo Estol, Pablo Boffelli
FORÁNEOS 2 Hernán Camoletto, Mónica Fessel
ESPACIOS Un muro, Rojo, RT6
REPETIDOS 1 Julia Romano, Manuel Pascual, Carla Monguilner, Florencia Walter, Verónica Molas, Cuqui, Diego Galíndez, Eva Finquelstein
REPETIDOS 2 Raúl Flores, Catalina Urtubey, Horacio French, Sheila O’Connor
CATAMARCA
Belkis Scolamieri
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Correspondencia (Texto del curador Nicolas Balangero)
Catamarca, 3 de abril de 2023
Entre
documentales, entrevistas e introducciones al proyecto, Posit se compone de treinta videos que suman un total de 20 horas, 16 minutos
y 9 segundos. Eva Ana Finquelstein los publicó recientemente en un blog que
lleva su propio nombre, pero lo que ahora me interesa subrayar es que editó
además siete videos Epistolares, que le
hubieran agregado al proyecto 2 horas, 10 minutos y 14 segundos más. Estos
siete, que el público general no puede ver, son los que vuelvo a ver.
El principio del primero muestra una pantalla de
computadora y una larga cadena de mails mientras se escucha lo siguiente:
“Querido Nico. Decidí que los informes de progresos ya no serán escritos. Desde
ahora van a ser en formato video y se integrarán a la obra, como parte de dar
cuenta de su propia construcción. Siempre me ha gustado mucho el género
epistolar y las largas conversaciones sostenidas en el tiempo”.
Voy a resumir cómo es que llegamos a
ese comunicado. Años atrás, durante varios meses, Finquelstein
–siempre cámara en mano– había entrevistado a algunos de sus colegas artistas,
la mayoría de su misma generación, la mayoría de Córdoba, la ciudad donde ella
vivía. Después se mudó
a Catamarca. Cuando volvió a ver lo que había filmado no supo qué forma darle, quizás por ser un material demasiado
vasto, o por estar viviendo en otra ciudad, o porque habían pasado los años y ya
era otra época. O por una combinación de todo eso. Lo
cierto es que sintió
necesidad de un interlocutor con quien pensar estos problemas y entonces recurrió
a uno de sus entrevistados. El afortunado resulté ser yo.
Acepté la invitación y desde Córdoba, vía mail, fui
haciendo sugerencias que ella invariablemente elogiaba. Después,
invariablemente, por la misma vía me avisaba que había hecho algo bastante distinto.
Y no es que no se diera cuenta: buscaba desviarse. No debería haberme
sorprendido entonces cuando llegó aquella primera videocarta, en la que me
informaba del repentino salto al video que yo ya estaba presenciando, después
leía largo rato cartas entre personas vinculadas al campo del arte, y cerraba
con el “Te quiere, F” que mantendría luego en cada despedida.
De mis respuestas posteriores, sólo recuerdo que se
mantuvieron fieles al teclado. Y si he olvidado su contenido, supongo que se
debe a que ya no tuvieron incidencia en lo que Finquelstein haría desde
entonces.
Catamarca, 15
de abril de 2023
Escuchemos el
comienzo de la segunda videocarta, donde me cuenta cosas sobre una especie de
documental que acopló a las entrevistas bajo el título de Catamarca. “Catamarca es
un destilado de Mum & dother, que
fue mi respuesta a una invitación de Manuel Molina. Manuel tenía un proyecto en
el que les daba un cartel con el logo de Facebook a distintas personas para que
lo intervengan. El resultado final es la foto de cada persona sosteniendo el
cartel intervenido. El siguiente paso fue hacer carteles con el logo de YouTube
para replicar la operación, esta vez con resultado en video. El video tenía que
durar 5 segundos y mi respuesta fue una serie de videos que terminó siendo un
archivo infinito, el registro de tres generaciones: abuela, madre e hija”.
Hablar del documental lleva a Finquelstein a mencionar
otro proyecto suyo, Mum & dother,
del que hay material en el mismo blog; y dos proyectos de Molina, a quien
podemos escuchar en una de las entrevistas de Posit. Así, en Posit una
cosa lleva a otra, y esa otra puede llevar a otra y a otra, y todas son cosas
complejas que requieren más que un poco de atención. El proyecto es desbordante
y debo admitir que, aunque no era mi propósito, exacerbé esa característica con
mis sugerencias. La voz en la videocarta me lo confirma de este modo: “Tu idea era,
como la de Manuel, más minimalista: intercalar en cada entrevista escenas breves
de Catamarca, como parpadeos que arrojaran visiones de un mundo ajeno al espacio-tiempo
de la entrevista. Mi respuesta fue una serie de videos que terminó siendo un
archivo infinito…”.
El símil de los parpadeos, que no es mío, resulta muy
útil para explicar lo que planteé al principio de la correspondencia,
inmediatamente después de aceptar la invitación de Finquelstein. Para mí era clave
que Posit no escondiera su cambio de
ciudad ni la década transcurrida entre la filmación y la publicación de las
entrevistas. A mitad de esa década había irrumpido la pandemia y los videos de entrevistas
a artistas proliferaron. Posit, para
mí, no debía ser solamente entrevistas sino también la historia del proyecto. Y
para narrar esa historia había que construir un narrador.
Catamarca, 12
de junio de 2023
“Querido
Nico. Terminada la edición de los capítulos de Catamarca, la idea era pasar a la organización de las entrevistas
según la estructura que propusiste… cuando encontré esta inteligencia
artificial que genera imágenes y decidí probar si me servía para hacer los
intertítulos”. Bien, lo de los intertítulos era parte del plan para construir
la figura de un narrador. Pero si Finquelstein empezaba siguiendo mis
sugerencias, enseguida se desviaba otra vez. Era la época en que las IA
generativas de imágenes se volvían accesibles para cualquiera que anduviera dando
vueltas por internet y ella no opondría ninguna resistencia. Maravillada, en
esta tercera videocarta, me cuenta cómo funciona el programa y me muestra muchas,
muchas, imágenes resultantes de ese proceso. Pumas y jaguares con pósits
pegados en la frente, robots que pintan a la manera tradicional entre
bastidores y atriles, árboles de los que salen brazos humanos con relojes pulsera.
Ese tipo de cosas.
En su momento le presté absoluta atención y se me
contagió cierto entusiasmo, y ahora que lo vuelvo a ver me produce una molestia
que, creo, no se debe sólo a la pérdida de novedad. Hay un motivo difícil de
dilucidar, pero que tiene otro efecto muy claro: me recuerda que, cuando todavía tecleaba sus
informes, Finquelstein me contó la reacción
de los artistas al verse en las entrevistas. “La mayoría no se reconocen en quienes eran, quieren
borrar dichos, enmendar expresiones, editarse como quien edita su foto en Photoshop”…
Ya metido en el recuerdo, me pregunto si esos artistas no querrán, dentro de
unos años, eliminar lo que están diciendo ahora. Me pregunto qué pensará, en
ese futuro, Finquelstein de Posit. Y
yo de lo que estoy escribiendo.
Y todo esto me recuerda lo que
César Aira escribió en Cumpleaños sobre
una novelita de Wells traducida como Una historia de los tiempos por venir: “A medida que la leía
me daba cuenta de que mi interés hincaba el diente, de un modo bastante pueril,
en el hallazgo de los errores que había cometido el autor al imaginar un futuro
de doscientos años después; hoy estamos a mitad de camino y ya se ha hecho
patente que se equivocó en todo. […] Aun después de asimilar y superar el
sentimiento de injustificada superioridad que nos produce comprobar sus
errores, tendemos a pensar que nosotros no nos equivocaríamos de modo tan
palmario: después de todo, lo tuvimos a Wells, y a todos los demás, para
aprender de sus errores. Y sin embargo, no. El disparo volvería a errar al
blanco; en esta materia no hay aprendizaje que valga, porque se aprende en el
tiempo, y aquí se trata del tiempo”.
Catamarca,
22 de agosto de 2023
“Querido
Nico. ¿Qué opinás sobre incluir otra serie de videos en Posit, sobre crítica de arte?”. Resulta que a Finquelstein le
habían regalado el libro de un crítico porteño y le vinieron ganas de hacer un
video a partir de cada uno de sus capítulos. Era como si quisiera que Posit no se acabara nunca: a las
entrevistas que en principio iban ser el único componente del proyecto (que no
era poco) le había sumado Catamarca,
ya editada, Epistolares, en proceso,
y ahora, encima, quería agregar esto de la crítica de arte, cuya prueba piloto
ya venía incluida en la videocarta 4. Supuse que ya nada la detendría. Pero al
finalizar el piloto agregó: “Bueno, no sé qué pensarás vos. Yo siento que este
experimento ha resultado un poco forzado; no estoy tan entusiasmada como al
principio de continuarlo. A menos que vos digas lo contrario, queda como parte
del proceso de las cosas que no fueron”.
Si bien no recuerdo mi respuesta, estoy seguro de no
haber alentado el desarrollo de la serie en cuestión. Pero ahora que pienso, ¿no
habría sido mejor que Posit siguiera
expandiéndose? En una entrevista que le
hicieron a ella en 2018, cuando ya estaba en Catamarca, Finquelstein dijo: “En
el arte se tiende a dejar las obras peladas, limpias de todo, se piensa que
menos es más y que lo que ‘sobra’ hace ruido. Por el contrario, pienso que esas
obras son cadáveres mutilados, puntas de iceberg. Lo rico es lo que se pierde,
y lo que queda es lo comercializable, lo que el mercado puede asimilar”. También
contó que, en su afán de que nada quede afuera, filmaba continuamente. “Durante
muchos años la PC fue mi prótesis, una extensión del cuerpo, como lo es el
celular para la gente hoy en día, Lo mismo la cámara. Yo no miraba: filmaba, y
editaba mentalmente mientras tanto, durante. Pensaba en modo Adobe Premiere,
pensaba en GIF, pensaba en Photoshop, le confiaba mis recuerdos no a mi propia
memoria sino a la de mi PC”. Unos años después, en uno de los episodios de Catamarca, preguntó: “¿Pican los recuerdos
perdidos como pican los miembros amputados?”.
La idea de la serie sobre crítica de arte no prosperó. El público iba a
poder ver el episodio piloto incluido en la videocarta; pero como dije al
principio, las videocartas de Epistolares
no fueron publicadas.
¿Pican las obras perdidas y los proyectos abortados? Yo siento que sí. Si
no, no estaría escribiendo esto.
Catamarca,
29 de agosto de 2023l
“Querido
Nico, te traigo
otra pregunta. ¿Posit no se estará convirtiendo en una
inmensa digresión alrededor de un objeto del que sólo veremos su silueta a lo
lejos?”. En concreto, la quinta videocarta venía a pedirme ayuda en la
confección de un gráfico representativo de Posit.
Finquelstein ya había empezado y me mostraba los avances: el dibujo de un esqueleto de animal, un cuadrúpedo, cola larga, y flechitas que conectaban
los distintos huesos con palabras que indicaban partes del proyecto. “Pensé primero en una osamenta de
vaca, como esas que vemos en las historietas y películas del desierto. Después
me acordé de la pantera que usé para los intertítulos”, me decía.
Me pareció un acierto buscar la forma de Posit entre las formas del reino animal, más
específicamente en un esqueleto, que es lo que suele desvelar la muerte, y no en la silueta de una masa de músculos y pelos. Más tarde,
Finquelstein me explicaba qué es la propiocepción (“algo así como la capacidad
que tiene el cerebro de saber a cada momento dónde están las diversas partes
del cuerpo”), y que con ese término ella se refería a la obra que da cuenta de
sí misma, a la obra que no esconde su estructura ni su proceso de producción. Finalmente,
se ponía a hablar de artistas que han producido obras así. De los cineastas
destacaba a Lars von Trier, Jean-Luc Godard y Mariano Llinás; de los escritores,
a Edgar Allan Poe, Georges Perec y Raymond Roussel.
A mí se me ocurre traer de nuevo
a Aira, o al menos creo que fue él quien definió al monstruo como la
coincidencia de individuo y especie. Aira o quien fuera, decía, según mi
memoria, que si una especie cuenta con un único individuo entonces aparece un
monstruo. Ahora, demasiado tarde, se me ocurre que eso es lo que necesitábamos para
Posit: un monstruo. El esqueleto de un
monstruo.
Catamarca,
8 de marzo de 2024 y 29 de abril de 2024
No creo
que Finquelstein haya previsto que estas iban a ser las últimas dos videocartas
que me enviaría. Lo que sí tenía muy calculado es que las dedicaría a comentar
películas de Mariano Llinás. “La primera, es decir, esta, es sobre cosas que
voy a chorear de sus películas para aplicar a mis entrevistas, o al menos intentarlo”, dice. Y mientras muestra escenas de La flor, Historias extraordinarias y Balnearios, enumera los recursos a robar: la
recurrencia del cuaderno en pantalla, el paso de un plano de realidad a otro, la
voz en off narrando sobre fotos o sobre un personaje muteado…
La segunda videocarta sobre Llinás es la más extensa de todas,
pero no porque Finquelstein hable más que en otras. Tras el “Querido
Nico” de rigor, me cuenta que esta vez armó “una
colección de momentos memorables por distintos motivos”, y, efectivamente, a
continuación se limita a reproducir escenas de las películas, aunque por su
extensión algunas no sé si caben en la definición de la palabra “momento”. Cito
el parlamento más largo de Finquelstein, donde conecta al director con Kafka. “Cuando
veo las películas de Llinás a veces me siento de nuevo ante El proceso o La muralla china… Seres ínfimos sumergidos en el aplastante
mecanismo de la burocracia, sin ver nunca el plan completo, la muralla
completa, ciegos ante los designios de La Dirección. ¿Qué otra cosa sino es,
por ejemplo, la espía de un mundo que ya no existe recorriendo el infinito
desierto helado, llevando un cometido que nunca cometerá?”.
Mi mayor aporte a Posit
quizás sea haber señalado a Llinás como posible referente para el proyecto. Extrañamente,
Finquelstein no había tenido noticias de su existencia hasta que se lo nombré
por primera vez.
Córdoba, 20
de junio de 2025
Querida
Eva. Disculpá la demora. Me invitaste a escribir una presentación para Posit y no pude hacerlo de inmediato. Pasados
un par de meses ya me había enfriado y no sabía cómo reconectar con el
proyecto. Quizás lo mejor hubiera sido ver de nuevo todos los videos y volver a
leer todos los mails que nos enviamos, pero eso habría significado una demora
mucho mayor. Lo que se me ocurrió, como verás, es repasar todo Posit desde una de sus partes, más
precisamente desde la parte que descartaste, o sea, la serie de cartas en
formato video que solías llamar Epistolares.
Por cierto, debo decir que me sorprendió la exclusión de todas
esas videocartas. Sobre todo, me sorprendió uno de los motivos por los que decidiste
excluirlas: “muy encriptadas entre vos y yo”… ¿Muy encriptadas entre vos y yo? ¿Cómo es
eso, si está claro
que no iban dirigidas a mí? Es decir, sí, me las enviaste a mí, pero se trataba
de piezas artísticas que luego podría ver cualquier persona. Desde el principio
me aclaraste que las ibas a publicar, lo cual convertía el “Querido Nico” del
comienzo de cada video en un elemento puramente retórico.
Ahora yo uso un recurso similar, por eso te nombro a vos
y algunas de las cosas que cuento ya las sabés. Se las cuento a alguien más.
Intento que no resulte algo muy encriptado entre vos y yo, pero no sé.
Quizás esperabas otra cosa de mí… Como sea, gracias de
nuevo por invitarme. Ha sido un honor y un placer acompañarte en esta aventura.
Espero algún día ver de nuevo todo Posit,
pero de un modo que no pude hacer hasta hoy: como un espectador más. Como si
fuera otro, uno de esos otros a quienes yo creía que enviabas las videocartas
mientras simulabas hablarme a mí.
Te quiere, B.
P.D.: ¿Leíste la Correspondencia
con Bruce Nauman de Martín Legón, que publicaron las chicas de Unidad
Básica?
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