lunes, 5 de mayo de 2025

Camouflage - Colaboración con Luciano Burba

 
















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Libro y curaduria de la muestra "Vamos a la caverna" de Fernando Vélez

 










PROLOGO

Trabajar con el archivo no es fácil

Trabajar con el archivo no es fácil, Fernando lo sabe muy bien, cada vez que hablamos me dice que se ha sumergido en el archivo, y que le ha hecho mal. ¿Qué quiere decir con eso?, que ha llorado, que ha sufrido, que la ha pasado como el orto, los recuerdos, los olvidos, las caras, lo que paso después, los que se dejaron de hablar, los que ya no están, el tiempo que se fue, y aquel que volvió pero que ya no es el mismo, porque no se puede entrar dos veces en el mismo rio.

¿Un álbum de fotos en el ropero es un archivo? ¿Y una carpeta en la computadora? ¿Qué es el recuerdo? Una piedra sólida, negra como basalto, dura como meteorito, que un día explota en millones de partículas de polvo, polvo que se asienta sobre todas las cosas, que entra por los pulmones, que se escapa por las ventanas, y con “un día” me refiero de 24 horas, un siglo.

“¿Qué es archivo?” dices mientras clavas
en mi carpeta amarilla, tu carpeta amarilla.
“¿Qué es archivo?” “¿Y tú me lo preguntas?”
“Archivo... eres tú”.

¿Te acordás de Fernando? Fernando escribe crónicas para no olvidar, Roque dibuja en cuadernos para recordar, supongo que todos hacemos algo para evitar perder nuestras vivencias, nuestros rostros amados, para saber por dónde ir, nuestras caras odiadas, para saber que evitar, pero la memoria no juega limpio, cambia de colores los vestidos, cambia el final de las historias, los buenos de pronto se hacen malos, los malos de pronto se hacen héroes, donde había dos ahora hay tres, y lo que recordabas a la izquierda estaba a la derecha.

O será que el presente y la realidad son construcciones poéticas, poesía pura, danza de símbolos, fiesta del lenguaje que lejos de ser objetos fijos, se metamorfosean. El tiempo los desenmascara y van mostrando sus distintas facetas, como un diamante. Cuando se apague la tele, cuando se pierda la señal y solo quede un pitido agudo flotando en el éter, tus memorias se irán contigo. No llores, los rostros se habrán ido, las fechas y los nombres también, pero algo prevalecerá, el hilo rojo.

¿Te acordás de Castaneda? Hablaba acerca de los hilos del mundo, los hilos que unen todas las cosas y forman una trama tan cerrada que no puede ser atravesada ni por un fino cabello. El hilo rojo es la pasión, y la pasión, etimológicamente hablando, es sufrimiento. El hilo rojo mantiene a los fantasmas aferrados a sus posesiones, el hilo rojo ata a los enamorados, a los familiares, recordemos que familia, etimológicamente hablando, es esclavo.

¿Te acordás de Roberto? ¿Y de Laura? ¿Te acordás cuando los conociste? ¿Conservas esa foto o se la llevó el viento? ¿Quisiste agarrarla como una hoja en la tormenta? O la dejaste ir como un pájaro que retorna a su bandada. ¿Te acordás cuando creías haber entrado, pero en realidad nunca fuiste? ¿Y cuándo recordabas haber sido echado, pero fuiste el alma de la fiesta? ¿Te acordás cuando naciste? ¿Te acordás cuando moriste?
































Presentacion de libro con Victoria de Maria (Miguel Delfin Serrano)






























































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domingo, 4 de mayo de 2025

Marcha de silencio - 1° premio Salón Catamarca

 


Ante la idiosincrasia del norte argentino, que es de carácter eminentemente sumiso y obediente, apareció el miedo, y como respuesta al miedo, y en sincronía con esa idiosincrasia, apareció el silencio, pero no un silencio cómplice sino un silencio revolucionario.

Este movimiento social, personalmente, lo vinculo a otros movimientos sociales históricos, sobre todo orientales, que tiene que ver con la renuncia.

El movimiento de la no violencia, de Gandhi en la india, donde las personas eligieron la no acción, como una forma de lucha, el movimiento hikikomori en Japón, por el que los jóvenes prefieren no participar del capitalismo feroz, aislándose en sus casas, y el movimiento de las 4B en Corea, según el cual las feministas en vez de atacar a los hombres, prefieren no establecer ningún tipo de vínculo con ellos.

El silencio es un movimiento social transformador, porque no solamente cambio la provincia de Catamarca, sino a todo el país, dado que esta modalidad de protesta, no existía antes del caso María Soledad Morales, y después se volvió muy habitual, basta con ver el caso Marita Verón y otros femicidios, pero no exclusivamente femicidios.

Y es importante recalcar la palabra “femicidio”, no solo porque es un tema de candente actualidad, sino también para resaltar el papel de la mujer, llamada, el sexo débil, dado que fueron las compañeras de María Soledad, su madre, Ada Morales y la hermana Marta Peloni, las que se enfrentaron al miedo y fueron el motor de este cambio social tan profundo y transformador.

Por último, quisiera contar que cada vez que vienen turistas a nuestra provincia, familiares o amigos, elijo llevarlos a la Cuesta del Portezuelo, a la Fiesta del Poncho y a la catedral, pero también, al monumento a María Soledad Morales, porque lo considero indisoluble de la identidad catamarqueña, y porque me emociona profundamente ver las carpetas que las estudiantes dejan a los pies del monolito, pidiendo todo tipo de intercesión.